CRISTIAN MEJIA MAMANI

CRISTIAN MEJIA MAMANI

LA PSICOPEDAGOGÍA, UNA NECESIDAD DEL DOCENTE EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR ACTUAL


  1. Introducción

La Universidad se contempla como una institución cuyas acciones van dirigidas básicamente al enriquecimiento intelectual, material y moral de la sociedad, a través de la formación de sus ciudadanos para el ejercicio de actividades profesionales y para la creación artística; junto con la realización de tareas de investigación y la aplicación de sus resultados. En la "Conferencia Mundial sobre La Educación Superior en el Siglo XXI" (UNESCO, 1998), se fijaron diez principios que constituyen los fundamentos de una visión universal de la educación superior:

 1. La universalidad de la educación superior supone el acceso universal para todos los que tienen las capacidades, la motivación (acceso y mérito) y la preparación adecuada en cualquier etapa de la vida.

2. La universalidad de la educación superior supone la utilización de formas variadas de intervención para atender las necesidades de educación para todos y a lo largo de toda la vida.

 3. La universalidad de la educación superior supone una vocación no sólo de enseñar sino también de educar.

4. La universalidad de la educación superior supone tener una misión de vigilancia y estímulo.
 5. La universalidad de la educación superior supone tener una función ética de orientación en período de crisis de valores.

6. La universalidad de la educación superior supone que desarrolle a través de todas sus actividades una cultura de paz.

 7. La universalidad de la educación superior supone desarrollar redes de solidaridad universal con otras instituciones de educación superior y con otras instituciones de la sociedad.

8. La universalidad de la educación superior supone desarrollar un modo de gestión basado en el doble principio de una autonomía responsable y una transparencia a la hora de rendir cuentas.

9. La universalidad de la educación superior supone la voluntad de explicitar los niveles de calidad y de pertinencia, más allá de los niveles concretos en determinados contextos.

10. La universalidad de la educación superior supone tener como principio axiológico, último y aglutinador de todos los demás, trabajar por la unidad de hombres y mujeres en la diferencia y complementariedad solidarias.

En este sentido, en diferentes escenarios y espacios se habla de que la universidad debe responder a la sociedad que se vive, que se centra en la extensiva utilización de las tecnologías de información y comunicación, en las competencias laborales, en la gestión de la calidad, entre otros aspectos.

Las instituciones de educación superior requieren ofrecer una educación de calidad, que es la que consigue alcanzar las metas de enseñanza, que se distinguen por su ambición y complejidad como buscar que los alumnos logren un pensamiento crítico, sean creativos y desarrollen habilidades cognoscitivas complejas. Para ello se reconoce el papel central que tiene el docente para conseguirlo.

En muchos docentes es común la afirmación, de que para ser un buen profesor, basta con tener un profundo conocimiento de la ciencia o materia que imparte. Este criterio no es sólo privativo de aquellos que han llegado a su profesión sin tener una formación pedagógica previa, se escucha también entre los que sí han tenido esta preparación en sus estudios de pregrado. Como prueba palpable de lo prescindible que resulta la formación pedagógica, resultan los sobrados ejemplos de magníficos profesores que no han tenido una preparación teórica en Pedagogía, Psicología o Didáctica; sobre todo en la educación superior. Algunos llegan inclusive, a lanzar una cruzada contra las ciencias pedagógicas y se niegan rotundamente a superarse en ese campo por considerarlo algo innecesario.

“Actualmente, un profesional egresado, ejerce el rol de docente sin existir en su currículo de formación, ejes o dimensiones para educarlos a futuro en el perfil. Se cometen errores institucionales que agreden a la educación, cuando se contratan docentes que no tienen la suficiente preparación en docencia, en investigación, y que por ende, practican y ejercen desde otra profesión la docencia como una simple tarea de dar clases e impartir contenidos catedráticos. De allí, radica la importancia de crear una cultura interna, para educarlos, actualizarlos, motivarlos a desarrollarse como profesionales desde una disciplina para la docencia. Por tanto, es imprescindible que el docente universitario reciba la preparación psicopedagógica necesaria para diseñar, ejecutar y dirigir un proceso de enseñanza-aprendizaje que propicie la educación de valores. Concibiendo el proceso de enseñanza-aprendizaje como un proceso dialógico, participativo en el que docentes y estudiantes asumen la condición de personas en una dinámica transformadora de enseñanza y aprendizaje”.

Tomando en cuenta todo ello, el objetivo de este trabajo es revisar los dominios psicopedagógicos que los docentes universitarios deben poseer con vistas a favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Desarrollo


 La psicopedagogía refleja interdisciplina desde su propia denominación. Es como su palabra lo indica, la confluencia de dos disciplinas: la psicología y la pedagogía. La primera dedicada a comprender al sujeto y sus procesos mentales y la segunda tiene como objeto de estudio la educación. Entonces, esto puede resumirse en: la educación abordada desde la psicología. Y el objeto de estudio es todo sujeto en situación de aprendizaje.

Esta disciplina posee diversos campos de acción sobre los cuales puede desenvolverse un profesional psicopedagogo: institucional, educativo, de salud, laboral y clínico.

El profesional de Psicopedagogía posee conocimientos y tiene habilidades específicas para comprender los procesos de aprendizaje y orientar a los actores implicados en el mismo; sin embargo, relativamente pocas universidades e institutos universitarios cuentan con psicopedagogos en su planta académica implicados en la formación de futuros profesionales.

 Es un hecho que los profesionales de la psicopedagogía queden vinculados desde sus orígenes a los procesos de enseñanza-aprendizaje. En este sentido, desde el Ministerio de Educación se considera al psicopedagogo como el profesional que ha de proporcionar apoyo a la tarea educativa que se desarrolla en los centros y que está relacionada con campos tales como la atención a la diversidad, la orientación psicopedagógica, el asesoramiento al profesorado y a otros agentes educativos.

Existe cierto consenso en identificar como sinónimos los términos orientación, orientación educativa y orientación psicopedagógica. El término orientación psicopedagógica podría englobar a los demás (orientación académica, profesional, personal, vocacional…). Se observa una progresiva tendencia a la aceptación y utilización del término orientación psicopedagógica. Los términos equivalentes orientación educativa, orientación psicopedagógica, o simplemente orientación no se identifican, pero sí comparten algunas de las características que definen la educación.

La orientación cuenta con modelos de intervención, que ofrecen, a su vez, distintas posibilidades de acción. Nos referiremos a “intervención” como las estrategias que se emplean para conseguir unos resultados propuestos.

Algunos ejemplos de la intervención psicopedagógica se muestran en la literatura:

• Cómo trabajar con el alumno difícil en el aula.
• Proporcionar consejos en forma particular y/o grupal, formal y/o informal.
 • Espacios de orientación para alumnos con dificultades académicas.
• Análisis de deserción y desgranamiento de alumnos. 
• Atención a alumnos del interior y del exterior.

Los profesores deben:

 • Estar consciente acerca de las diversas características físicas, sociales y psicológicas de sus alumnos.
 • Conocer quién es el aprendiz y cómo ocurre el proceso de aprendizaje.
 • Ayudar a los estudiantes a autorregular su aprendizaje.
• Motivar a sus estudiantes explicitando los beneficios que obtendrán si adquieren lo enseñado.
 • Corregir las realizaciones de los estudiantes.
• Enseñar a trabajar cooperativamente a sus estudiantes.
 • Enseñar a sus estudiantes a ser críticos.
 • Enseñar a sus estudiantes a empatizar.

Es preciso que los docentes a nivel psicopedagógico dominen:

• Dar clases a grupos heterogéneos, con diferentes capacidades y rendimiento.
• Trabajar con los alumnos disruptivos, la desmotivación, el déficit de atención, la hiperactividad, las ludopatías, la anorexia, la bulimia, el ciber bullying o la drogadicción.
• Manejar la diversidad, los agrupamientos más flexibles, las nuevas tecnologías aplicadas a la educación.
 • Mejorar la convivencia.
 • Dinamizar un aula.
• Llevar a cabo una entrevista.
• Resolver conflictos en el aula.

Conclusiones

 Es evidente que el profesorado debe tomar en cuenta la psicopedagogía para su labor. Gran parte del malestar docente se debe a la falta de esta competencia, que debe ser previa al resto de las competencias que debe tener el profesor. Si un profesor no posee recursos para dinamizar un grupo, llevar a cabo una entrevista o resolver un conflicto de convivencia, todo su conocimiento intelectual y científico no le va hacer muy factible delante de un aula.

 Es preciso la formación psicopedagógica del profesor universitario como orientador para contribuir a elevar la calidad de la formación integral de la personalidad de los futuros egresados y enfrentar los retos de la educación superior en la compleja realidad existente.

Referencias bibliográficas

  • ·         Aguilera Pupo, E., & Ortiz Torres, E. (2011). El nivel psicopedagógico en docentes universitarios, su repercusión en los perfiles de estilos de aprendizaje.
  • ·         La psicopedagogía a modo de prevención. Importancia en la detección temprana de dificultades para lograr el proceso de lectoescritura. Trabajo Final para optar por la Licenciatura en Psicopedagogía.
  • ·         Guzmán, J. (2011). La calidad de la enseñanza en educación superior ¿Qué es una buena enseñanza en este nivel educativo? Perfiles educativos, 33.
  • ·         Sánchez Núñez, J. (2001). Necesidades de formación psicopedagógica para la docencia universitaria. Memoria para optar al grado de doctor.
  • ·         UNESCO. (1998). La educación superior en el siglo XXI: visión y acción. Conferencia Mundial sobre la Educación Superior. París: Conferencia Mundial sobre la Educación Superior.


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