LA PSICOPEDAGOGÍA, UNA NECESIDAD DEL DOCENTE EN LA
EDUCACIÓN SUPERIOR ACTUAL
- Introducción
La Universidad se contempla como una institución cuyas
acciones van dirigidas básicamente al enriquecimiento intelectual, material y
moral de la sociedad, a través de la formación de sus ciudadanos para el
ejercicio de actividades profesionales y para la creación artística; junto con
la realización de tareas de investigación y la aplicación de sus resultados. En
la "Conferencia Mundial sobre La Educación Superior en el Siglo XXI"
(UNESCO, 1998), se fijaron diez principios que constituyen los fundamentos de
una visión universal de la educación superior:
1. La universalidad
de la educación superior supone el acceso universal para todos los que tienen
las capacidades, la motivación (acceso y mérito) y la preparación adecuada en
cualquier etapa de la vida.
2. La universalidad de la educación superior supone la
utilización de formas variadas de intervención para atender las necesidades de
educación para todos y a lo largo de toda la vida.
3. La universalidad
de la educación superior supone una vocación no sólo de enseñar sino también de
educar.
4. La universalidad de la educación superior supone tener
una misión de vigilancia y estímulo.
5. La universalidad
de la educación superior supone tener una función ética de orientación en
período de crisis de valores.
6. La universalidad de la educación superior supone que
desarrolle a través de todas sus actividades una cultura de paz.
7. La universalidad
de la educación superior supone desarrollar redes de solidaridad universal con
otras instituciones de educación superior y con otras instituciones de la
sociedad.
8. La universalidad de la educación superior supone
desarrollar un modo de gestión basado en el doble principio de una autonomía
responsable y una transparencia a la hora de rendir cuentas.
9. La universalidad de la educación superior supone la
voluntad de explicitar los niveles de calidad y de pertinencia, más allá de los
niveles concretos en determinados contextos.
10. La universalidad de la educación superior supone tener
como principio axiológico, último y aglutinador de todos los demás, trabajar
por la unidad de hombres y mujeres en la diferencia y complementariedad
solidarias.
En este sentido, en diferentes escenarios y espacios se
habla de que la universidad debe responder a la sociedad que se vive, que se
centra en la extensiva utilización de las tecnologías de información y
comunicación, en las competencias laborales, en la gestión de la calidad, entre
otros aspectos.
Las instituciones de educación superior requieren ofrecer
una educación de calidad, que es la que consigue alcanzar las metas de
enseñanza, que se distinguen por su ambición y complejidad como buscar que los
alumnos logren un pensamiento crítico, sean creativos y desarrollen habilidades
cognoscitivas complejas. Para ello se reconoce el papel central que tiene el
docente para conseguirlo.
En muchos docentes es común la afirmación, de que para ser
un buen profesor, basta con tener un profundo conocimiento de la ciencia o
materia que imparte. Este criterio no es sólo privativo de aquellos que han
llegado a su profesión sin tener una formación pedagógica previa, se escucha
también entre los que sí han tenido esta preparación en sus estudios de pregrado.
Como prueba palpable de lo prescindible que resulta la formación pedagógica,
resultan los sobrados ejemplos de magníficos profesores que no han tenido una
preparación teórica en Pedagogía, Psicología o Didáctica; sobre todo en la
educación superior. Algunos llegan inclusive, a lanzar una cruzada contra las
ciencias pedagógicas y se niegan rotundamente a superarse en ese campo por
considerarlo algo innecesario.
“Actualmente, un profesional egresado, ejerce el rol de
docente sin existir en su currículo de formación, ejes o dimensiones para
educarlos a futuro en el perfil. Se cometen errores institucionales que agreden
a la educación, cuando se contratan docentes que no tienen la suficiente
preparación en docencia, en investigación, y que por ende, practican y ejercen
desde otra profesión la docencia como una simple tarea de dar clases e impartir
contenidos catedráticos. De allí, radica la importancia de crear una cultura
interna, para educarlos, actualizarlos, motivarlos a desarrollarse como
profesionales desde una disciplina para la docencia. Por tanto, es
imprescindible que el docente universitario reciba la preparación
psicopedagógica necesaria para diseñar, ejecutar y dirigir un proceso de
enseñanza-aprendizaje que propicie la educación de valores. Concibiendo el
proceso de enseñanza-aprendizaje como un proceso dialógico, participativo en el
que docentes y estudiantes asumen la condición de personas en una dinámica
transformadora de enseñanza y aprendizaje”.
Tomando en cuenta todo ello, el objetivo de este trabajo es
revisar los dominios psicopedagógicos que los docentes universitarios deben
poseer con vistas a favorecer el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Desarrollo
La psicopedagogía
refleja interdisciplina desde su propia denominación. Es como su palabra lo
indica, la confluencia de dos disciplinas: la psicología y la pedagogía. La
primera dedicada a comprender al sujeto y sus procesos mentales y la segunda
tiene como objeto de estudio la educación. Entonces, esto puede resumirse en:
la educación abordada desde la psicología. Y el objeto de estudio es todo
sujeto en situación de aprendizaje.
Esta disciplina posee diversos campos de acción sobre los
cuales puede desenvolverse un profesional psicopedagogo: institucional,
educativo, de salud, laboral y clínico.
El profesional de Psicopedagogía posee conocimientos y
tiene habilidades específicas para comprender los procesos de aprendizaje y
orientar a los actores implicados en el mismo; sin embargo, relativamente pocas
universidades e institutos universitarios cuentan con psicopedagogos en su
planta académica implicados en la formación de futuros profesionales.
Es un hecho que los
profesionales de la psicopedagogía queden vinculados desde sus orígenes a los
procesos de enseñanza-aprendizaje. En este sentido, desde el Ministerio de
Educación se considera al psicopedagogo como el profesional que ha de
proporcionar apoyo a la tarea educativa que se desarrolla en los centros y que
está relacionada con campos tales como la atención a la diversidad, la
orientación psicopedagógica, el asesoramiento al profesorado y a otros agentes
educativos.
Existe cierto consenso en identificar como sinónimos los
términos orientación, orientación educativa y orientación psicopedagógica. El
término orientación psicopedagógica podría englobar a los demás (orientación
académica, profesional, personal, vocacional…). Se observa una progresiva
tendencia a la aceptación y utilización del término orientación
psicopedagógica. Los términos equivalentes orientación educativa, orientación
psicopedagógica, o simplemente orientación no se identifican, pero sí comparten
algunas de las características que definen la educación.
La orientación cuenta con modelos de intervención, que
ofrecen, a su vez, distintas posibilidades de acción. Nos referiremos a
“intervención” como las estrategias que se emplean para conseguir unos
resultados propuestos.
Algunos ejemplos de la intervención psicopedagógica se
muestran en la literatura:
• Cómo trabajar con el alumno difícil en el aula.
• Proporcionar consejos en forma particular y/o grupal,
formal y/o informal.
• Espacios de
orientación para alumnos con dificultades académicas.
• Análisis de deserción y desgranamiento de alumnos.
• Atención a alumnos del interior y del exterior.
Los profesores deben:
• Estar consciente
acerca de las diversas características físicas, sociales y psicológicas de sus
alumnos.
• Conocer quién es
el aprendiz y cómo ocurre el proceso de aprendizaje.
• Ayudar a los
estudiantes a autorregular su aprendizaje.
• Motivar a sus estudiantes explicitando los beneficios que
obtendrán si adquieren lo enseñado.
• Corregir las
realizaciones de los estudiantes.
• Enseñar a trabajar cooperativamente a sus estudiantes.
• Enseñar a sus
estudiantes a ser críticos.
• Enseñar a sus
estudiantes a empatizar.
Es preciso que los docentes a nivel psicopedagógico dominen:
• Dar clases a grupos heterogéneos, con diferentes
capacidades y rendimiento.
• Trabajar con los alumnos disruptivos, la desmotivación,
el déficit de atención, la hiperactividad, las ludopatías, la anorexia, la
bulimia, el ciber bullying o la drogadicción.
• Manejar la diversidad, los agrupamientos más flexibles,
las nuevas tecnologías aplicadas a la educación.
• Mejorar la
convivencia.
• Dinamizar un aula.
• Llevar a cabo una entrevista.
• Resolver conflictos en el aula.
Conclusiones
Es evidente que el
profesorado debe tomar en cuenta la psicopedagogía para su labor. Gran parte
del malestar docente se debe a la falta de esta competencia, que debe ser
previa al resto de las competencias que debe tener el profesor. Si un profesor
no posee recursos para dinamizar un grupo, llevar a cabo una entrevista o
resolver un conflicto de convivencia, todo su conocimiento intelectual y
científico no le va hacer muy factible delante de un aula.
Es preciso la
formación psicopedagógica del profesor universitario como orientador para
contribuir a elevar la calidad de la formación integral de la personalidad de
los futuros egresados y enfrentar los retos de la educación superior en la
compleja realidad existente.
Referencias bibliográficas
- ·
Aguilera Pupo, E.,
& Ortiz Torres, E. (2011). El nivel psicopedagógico en docentes
universitarios, su repercusión en los perfiles de estilos de aprendizaje.
- ·
La psicopedagogía a
modo de prevención. Importancia en la detección temprana de dificultades para
lograr el proceso de lectoescritura. Trabajo Final para optar por la
Licenciatura en Psicopedagogía.
- ·
Guzmán, J. (2011). La
calidad de la enseñanza en educación superior ¿Qué es una buena enseñanza en
este nivel educativo? Perfiles educativos, 33.
- ·
Sánchez Núñez, J.
(2001). Necesidades de formación psicopedagógica para la docencia
universitaria. Memoria para optar al grado de doctor.
- ·
UNESCO. (1998). La
educación superior en el siglo XXI: visión y acción. Conferencia Mundial sobre
la Educación Superior. París: Conferencia Mundial sobre la Educación Superior.
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